martes, 18 de diciembre de 2012

Milleando por Galicia [II]


A gusto. Así estaba. Deambulando sin rumbo por el Casco Vello de Vigo. Disfrutando de las fachadas, de las piedras, de los callejones. Del ambientillo del mercado de A Pedra. Y un olor intenso a mar inundó mis fosas nasales. Estaba en la calle de las Ostras, antigua rúa da Pescadería. Sin concederme tiempo de reacción, y con el arte que sólo gastan las personas muy curtidas en esta vida, una simpática abuela me había colocado un plato con una docena de ostras vivas en la mano. La noche anterior había cenado como un salvaje, no tenía hambre, eran las doce de la mañana, pero… ¿quién coño viene a este maravilloso lugar y se resiste a algo así? Yo, desde luego, no.
 


lunes, 10 de diciembre de 2012

Milleando por Galicia [I]


Cuando uno lleva una gran temporada jodido, parece que las cosas no van a mejorar nunca. Por desgracia esta vida es una hija de puta cruel, que te golpea muy duro cuando menos te lo esperas. Golpes que te dejan K.O., que te sumen en la mayor de las tristezas. Pero cuando, pasado un tiempo, aprendes a vivir encajándolos, te das cuenta de que hay que seguir adelante e intentar disfrutar cada pequeño detalle que te ofrece esta única vida que tenemos. Es un deber con los que ya no pueden. Es un deber contigo mismo. Viajar unos días en solitario con mi moto, ha hecho que por fin pueda volver a poner en práctica está teoría. Y no sé si la magia de las tierras gallegas ha sido la culpable, pero nunca olvidaré que en ellas, comencé a remontar el vuelo.