Cuando uno lleva una gran temporada jodido, parece que las cosas no van a mejorar nunca. Por desgracia esta vida es una hija de puta cruel, que te golpea muy duro cuando menos te lo esperas. Golpes que te dejan K.O., que te sumen en la mayor de las tristezas. Pero cuando, pasado un tiempo, aprendes a vivir encajándolos, te das cuenta de que hay que seguir adelante e intentar disfrutar cada pequeño detalle que te ofrece esta única vida que tenemos. Es un deber con los que ya no pueden. Es un deber contigo mismo. Viajar unos días en solitario con mi moto, ha hecho que por fin pueda volver a poner en práctica está teoría. Y no sé si la magia de las tierras gallegas ha sido la culpable, pero nunca olvidaré que en ellas, comencé a remontar el vuelo.
